Uso del chupo en bebés: cuándo usarlo y cómo retirarlo
Por Equipo Bebé Genial ·
En resumen
El uso del chupo en bebés puede ser seguro y beneficioso cuando se aplica con criterio: favorece el reflejo de succión no nutritiva, puede asociarse con menor riesgo de muerte súbita en los primeros meses y ayuda a calmar el llanto. Lo clave está en saber cuándo introducirlo y cómo retirarlo a tiempo.
¿Para qué sirve el uso del chupo en bebés?
El uso del chupo en bebés genera dudas en casi todas las familias. Aquí te contamos cuándo introducirlo, cómo sacarle el mayor provecho y cuándo retirarlo para proteger los dientes y el habla de tu pequeño.
El chupo responde al reflejo de succión no nutritiva, uno de los primeros y más poderosos reflejos del recién nacido. Succionar produce calma, regula el sistema nervioso y facilita la transición al sueño. Es un mecanismo de autorregulación natural, y el chupo simplemente lo canaliza de forma externa.
En Colombia, el término “chupo” es el más usado en el día a día, aunque también se conoce como chupete en otros países de habla hispana. Cualquiera que sea su nombre, su función es la misma: satisfacer esa necesidad de succionar que va mucho más allá del hambre.
Ventajas y desventajas del chupo: lo que dice la evidencia
Lo que juega a su favor
- Calma y autorregulación: reduce el llanto y ayuda al bebé a manejar momentos de estrés o malestar.
- Asociación con menor riesgo de muerte súbita: la Academia Americana de Pediatría (AAP, 2022) señala que ofrecer el chupo durante el sueño en los primeros 6 meses se asocia con una menor incidencia del síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL). Es uno de los argumentos más sólidos a favor de su uso en esta etapa.
- Satisface la succión no nutritiva: los bebés necesitan succionar más allá de la alimentación; el chupo canaliza esa necesidad sin sobrealimentarlos.
- Apoyo en procedimientos médicos: en contextos hospitalarios, la succión no nutritiva se usa para reducir el dolor percibido durante exámenes y vacunas.
Lo que debes tener en cuenta
- Interferencia con la lactancia: si se introduce muy pronto en bebés que toman pecho, puede dificultar el agarre. La mayoría de expertos recomienda esperar entre 3 y 4 semanas para que la lactancia esté bien establecida.
- Mayor riesgo de otitis media: el uso continuado del chupo, especialmente después de los 6 meses, se ha asociado con mayor frecuencia de infecciones de oído medio.
- Dependencia prolongada: si no se trabaja el retiro a tiempo, el proceso se vuelve más difícil conforme el niño crece.
- Efectos en la mordida y el habla: el uso intensivo más allá de los 2 años puede generar cambios en la mordida y, en algunos casos, interferir con la pronunciación.
La buena noticia: la gran mayoría de estos efectos indeseados se evitan con un uso consciente y un retiro oportuno.
Hasta qué edad se recomienda usar el chupo
Esta es, probablemente, la pregunta más frecuente entre los padres. No hay una sola respuesta, pero sí hay un consenso bastante claro entre pediatras y odontopediatras:
0 a 6 meses: es la etapa en que el uso está más justificado, especialmente durante el sueño, por la asociación con reducción del riesgo de muerte súbita.
6 a 12 meses: puede continuarse, pero es buen momento para empezar a limitarlo a momentos específicos: siesta, noche y episodios de llanto intenso.
12 a 18 meses: la AAP y la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugieren iniciar el proceso de destete del chupo en este periodo.
Más de 2 años: la mayoría de odontopediatras recomienda haberlo retirado para proteger la mordida y el paladar.
Más de 3 años: el retiro se vuelve urgente; si el hábito está muy arraigado, consultar con el pediatra u odontopediatra.
Cada niño tiene su propio ritmo: algunos lo sueltan solos entre los 12 y 18 meses sin mayor drama. Otros necesitan un proceso más acompañado. Lo importante es no postergarlo hasta los 3 o 4 años, cuando el hábito está mucho más arraigado y el retiro se complica.
Cómo retirar el chupo sin trauma (ni drama)
Retirar el chupo es uno de los retos de crianza que más angustia genera, pero con una estrategia gradual y consistente, es perfectamente manejable. Algunas pautas que funcionan:
- Ve despacio, no de golpe: empieza por limitar el chupo al momento de la siesta y la noche, y luego ve reduciendo también esos contextos.
- Ofrece alternativas de consuelo: un peluche de apego, el arrullo, canciones de cuna o el simple contacto físico pueden reemplazar la función calmante del chupo con mucha efectividad.
- Elige un momento estable: evita comenzar el proceso en épocas de cambio, como el inicio del jardín, la llegada de un hermanito o una mudanza. El niño necesita todos sus recursos emocionales disponibles.
- No lo uses como premio ni castigo: asociarlo a emociones complejas solo añade carga al proceso.
- Involucra al niño si ya tiene más de 18 meses: crear un pequeño ritual puede marcar la diferencia. Frases como “el chupo se fue con los bebés recién nacidos” o “lo dejamos para quien lo necesite más” hacen que el niño se sienta protagonista del cambio, no víctima de él.
- Sé consistente: los retrocesos son normales y no significan fracaso. La constancia en las rutinas es lo que produce el cambio real con el tiempo.
Si el proceso genera mucha angustia sostenida o tu hijo supera los 3 años con el hábito muy arraigado, lo más recomendable es buscar orientación de su pediatra.
¿El chupo afecta los dientes o el habla del bebé?
Esta pregunta merece una respuesta honesta: depende del tiempo y la intensidad del uso.
En los dientes: el uso del chupo antes de los 2 años rara vez deja secuelas permanentes, ya que los dientes de leche son temporales y la boca tiene capacidad de reajustarse. Sin embargo, el uso prolongado e intensivo más allá de los 3 años puede favorecer la mordida abierta (espacio visible entre los dientes de arriba y los de abajo con la boca cerrada) o el paladar ojival (paladar más estrecho y elevado de lo habitual). Estos cambios son corregibles si se detectan a tiempo, pero requieren seguimiento odontopediátrico.
En el habla: la relación es más indirecta. Cuando el niño usa el chupo durante el día mientras intenta hablar o balbucear, puede desarrollar patrones articulatorios menos precisos. Aun así, no existe evidencia sólida de que el uso moderado y oportuno del chupo afecte el desarrollo lingüístico de forma significativa. El riesgo aumenta cuando está presente de manera constante más allá de los 2 años.
La regla de oro: si el chupo se retira antes de los 2-3 años, la mayoría de los posibles efectos en la mordida tienden a corregirse solos, sin intervención adicional.
El chupo y el desarrollo integral: un paso más allá
El chupo atiende una necesidad básica de calma y autorregulación, y eso es valioso. Pero el desarrollo del bebé abarca mucho más: el juego, el movimiento, el lenguaje, la exploración sensorial y la conexión con los adultos que lo acompañan.
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Fuentes
- Academia Americana de Pediatría (AAP). Safe Sleep: Recommendations for Infants. Pediatrics, 2022.
- Organización Mundial de la Salud (OMS). Protección, promoción y apoyo a la lactancia materna. OMS, 2017.
- Gardner, Howard. Frames of Mind: The Theory of Multiple Intelligences. Basic Books, Universidad de Harvard, 1983.