Durante toda la primera infancia descubrimos lo que es el ego en los niños, ya que ellos se encuentran en procesos de cambio y desarrollo indispensables para su aprendizaje; a eso de los 2 o 3 años, los niños pasan por una etapa muy importante que desde la psicología se denomina egocentrismo.

Esta trae consigo cambios en su comportamiento y en la forma de relacionarse con los demás. Seguramente si tu pequeño se encuentra en estas edades; haz podido identificar cambios en sus estados de ánimo e incluso la forma de relacionarse contigo y los demás miembros de la familia; algunos de estos cambios se ven reflejados en el aumento de rabietas o pataletas y la falta de comunicación asertiva que genera en ellos frustración y de ahí su reacción frente a diferentes hechos.

Qué pasa con el ego en los niños

Como te contábamos anteriormente es una etapa evolutiva completamente normal; y se debe a que los niños observan e interactúan con el entorno a partir de su propia perspectiva; aún no han desarrollado una habilidad muy importante que es la empatía y eso hace que se les complique ponerse en los zapatos del otro para poder responder asertivamente frente a diferentes situaciones.

El hecho de pasar por esta etapa es completamente sano; ya que les permite a los pequeños iniciar el desarrollo de esas habilidades sociales indispensables para su vida; desarrollar la empatía y tener herramientas para desenvolverse en diferentes contextos con mayor facilidad.

Entendiendo el proceso por el que están pasando tú y tu pequeño; te traemos algunos consejos para que esta etapa fluya y le puedas sacar el mayor provecho:

  • ¡No desesperes! Es un proceso, y como tal toma su tiempo; es importante que te tomes el tiempo de conectar con tu pequeño y empatizar para que el paulatinamente vaya desarrollando las habilidades necesarias para desenvolverse por sí mismo.
  • No debes hacer todo lo que él demanda: Aunque es muy importante que sienta que lo entiendes; debe entender que con rabietas y respuestas negativas no sacará nada. Para ello es necesario hacer un llamado a la calma y explicarle que está bien validar sus emociones; pero que realmente es su reacción la que puede gestionar de una mejor forma.
  • Invítalo a que te exprese lo que siente de diferentes formas, por medio de un juego; de imágenes pero que pueda no solo fortalecer su desarrollo del lenguaje; si no entender que expresarte frente a los demás es indispensable.
  • Permítele interactuar con otros niños; el hecho de compartir diferentes elementos y actividades le abrirá la mente y podrá entender que está rodeado de otras personas siendo importante compartir y entender al otro.

¡Esperamos que estos consejos sean de gran ayuda; si tienes alguna experiencia compártela con nosotros! ¡Estamos para escucharte!

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